Seguramente alguna vez te has quedado hasta las 2 o 3 de la mañana repasando fórmulas, memorizando definiciones o terminando un taller que parecía interminable. Y probablemente lo hayas hecho convencido de que sacrificar unas horas de sueño era la mejor estrategia para “ganarle tiempo” al examen del día siguiente. Sin embargo, lo que rara vez pensamos es que ese sacrificio puede costarnos mucho más de lo que creemos: concentración disminuida, memoria frágil, mayor ansiedad y, en el peor de los casos, un rendimiento por debajo de lo que realmente somos capaces de dar.
El sueño puede ser usado como una poderosa herramienta para mejorar nuestro rendimiento en ocasiones importantes (como en época de parciales). La neurociencia ha demostrado que mientras dormimos, nuestro cerebro no se “apaga”, sino que trabaja de manera activa consolidando la información que estudiamos durante el día, limpiando desechos metabólicos y preparando nuestra mente para enfrentar nuevos retos. La consolidación de la información que estudiamos es crucial para sentirnos preparados y poder enfrentar nuestros retos académicos confiados y disminuir la ansiedad. Por esto, el cuidado de nuestro sueño es un factor crucial para evitar la sensación de “quedarnos en blanco” en medio de un exámen.
En general, desde la perspectiva de un estudiante (y especialmente los que somos de ciencias exactas o ingeniería), los conceptos abstractos, las demostraciones y los ejercicios complejos son el pan de cada día. Aquí, la consolidación de lo aprendido se vuelve un proceso fundamental. Saltarse el sueño equivale, en muchos casos, a perder una parte del esfuerzo invertido en horas de estudio. Es como tomar apuntes detallados en clase y luego perder el cuaderno: la información estuvo ahí, pero no logras aprovecharla.
Y no aprovechar la información estudiada no es la única consecuencia negativa de pasar una mala noche de sueño. Entre muchas otras consecuencias, dormir mal puede generar:
- Reducción de la atención. En un examen, perder la concentración unos segundos puede significar equivocarse en un cálculo o malinterpretar un enunciado.
- Aumento del estrés. La falta de sueño eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que nos hace más ansiosos e irritables.
- Menor capacidad de resolución de problemas. Resolver un ejercicio de mecánica, química o cálculo requiere no sólo memoria, sino creatividad y pensamiento crítico, habilidades que el desvelo afecta directamente.
La buena noticia es que no necesitas dormir doce horas para obtener los beneficios del descanso. Con hábitos sencillos puedes mejorar tu calidad de sueño, incluso en semanas de alta carga académica: intenta establecer horarios regulares para dormir, siempre despertando y durmiendo aproximadamente a la misma hora; toma pausas regulares, para no estar extremadamente agotad@ en la noche, para esto yo uso el método Pomodoro; no uses pantallas antes de dormir, en mi experiencia esto mejora en gran medida la calidad del sueño y ayuda especialmente si dejas de usarlas media hora antes de que vayas a descansar; evita el exceso de cafeína, ya que esto puede dificultar tu capacidad para conciliar el sueño muy fácilmente, incluso si tu última taza de café fue hace varias horas.
Es cierto: para muchos estudiantes, dormir lo suficiente sí puede sentirse como un lujo. Los trayectos largos, las responsabilidades familiares, el transporte público lento o la carga académica hacen que las horas de descanso se vean reducidas sin que sea por falta de organización o disciplina. Reconocer esta realidad es importante para no caer en discursos que culpabilicen a quienes ya hacen un gran esfuerzo por mantenerse al día.
Sin embargo, incluso en medio de estas limitaciones, vale la pena recordar que el sueño no es un “tiempo desperdiciado”, sino un aliado del aprendizaje. A veces no podremos dormir ocho horas, pero sí podemos procurar que las horas disponibles sean de calidad: evitar pantallas antes de acostarse, aprovechar siestas cortas bien planificadas o mantener cierta regularidad en los horarios. Son pequeños ajustes que, aunque no eliminen las dificultades externas, sí pueden marcar una diferencia real en la concentración, la memoria y el bienestar. Por esta razón no te preocupes si no puedes aplicar todos los tips, con que te esfuerces en usar uno de ellos, estarás progresando para tener un mejor descanso y mejorar no solo tu rendimiento académico, sino tu bienestar en todas las áreas de tu vida.

