Si te interesa el mundo financiero, es probable que hayas oído hablar de Warren Buffet, una de las personas más ricas del mundo según la revista Forbes con un capital acumulado de más de cien mil millones de dólares. ¿Te puedes imaginar esa cantidad de dinero?
Pero lo que no todo el mundo sabe es cómo consiguió esa riqueza, muchos podríamos pensar que venía de una familia millonaria y simplemente lo heredó, o que quizás tuvo éxito con una compañía y se volvió millonario de un momento a otro. La respuesta se aleja mucho de estas ideas y es que todo comenzó con tan solo 11 años y 114 dólares.
A partir de esto es natural preguntarnos: ¿Cómo pasó de 114 dólares a más de 100.000 millones? La clave se encuentra en la palabra del día, el interés compuesto. Hoy lo veremos desglosado en tres enseñanzas fundamentales: La paciencia, el tiempo y la visión a largo plazo.
Enseñanza #1: La paciencia es la base sobre la cual construimos nuestro éxito.
Piensa por un momento en lo que sintió Warren Buffet al invertir sus primeros 114 dólares, en un inicio pudo pensar que su dinero era insignificante, tan pequeño que ni siquiera valía la pena ser invertido, hubiera preferido gastarlo y no pasar por la vergüenza de solo invertir 114 dólares, algo que al compararse con su fortuna no representa ni una milésima parte del total. Pero la clave estuvo en su paciencia, a pesar de ser un monto pequeño, tuvo la paciencia necesaria para dejarlo crecer, supo apreciar su esfuerzo y darse cuenta que algo pequeño es mejor que nada.
En muchas ocasiones podemos sentirnos frustrados con nuestros resultados, en especial cuando las cosas no salen como esperamos. Cosas como una mala calificación, perder en un evento deportivo, o simplemente sentir que estamos haciendo las cosas mal puede hacernos pensar en que no servimos para eso, en que “eso no es lo mío” o que simplemente no queremos continuar cometiendo errores. Pero si miramos hacia atrás, veremos que para aprender debemos cometer errores.
¿Has visto la cantidad de veces que un bebé se cae antes de aprender a caminar? ¿Recuerdas cuánto tiempo te costó aprender a escribir o hablar? ¿Recuerdas alguna vez en la que pasaste una materia o ganaste un partido después de haber practicado durante semanas e incluso meses?
Todo lo valioso en la vida se consigue con la práctica, pero debes darte la oportunidad de cometer errores, de ser malo en eso que quieres dominar, date la oportunidad de ser como ese bebé que apenas está aprendiendo a caminar, cáete las veces que sean necesarias para aprender y una vez lo domines verás la recompensa del esfuerzo y el tiempo en el cual fuiste paciente contigo mismo para darte la oportunidad de aprender.
Enseñanza #2: El tiempo magnifica nuestros hábitos.
Ahora quiero que pienses en esos primeros 114 dólares, ¿cómo pasamos de ese monto tan pequeño a cientos de millones de dólares? La realidad es que fue un esfuerzo conjunto entre ingenio, inversiones constantes e incluso dinero que otras personas confiaron en él. Pero un elemento completamente indispensable fue el tiempo. La paciencia es aquella herramienta que nos permitirá no interrumpir nuestras metas de manera prematura, y el tiempo se encargará de hacer todo lo demás.
De la misma manera en la cual creció ese monto inicial, así mismo crecen tus habilidades, con el tiempo y la práctica necesarias, la clave está en no abandonar el proceso en ningún momento. Sin importar cuán difícil sea un reto, si diariamente te esfuerzas en avanzar un poco, en dar un paso cada día, poco a poco te acercarás a tu meta y obtendrás los resultados que esperas.
Aquí tenemos una gráfica típica de interés compuesto, suponiendo que ponemos una moneda cada mes durante veinte años, ¡podemos ver que al final tendremos más de 750 monedas! Y tan solo habiendo puesto en total 240 monedas.
¿De dónde habremos obtenido las 510 monedas restantes? La respuesta radica en el interés acumulado que recibimos por cada moneda puesta, con el paso del tiempo, el interés que obtenemos también genera intereses. Esto genera una reacción en cadena que se amplifica con el paso del tiempo, haciendo que mes a mes el dinero que surge de los intereses vaya siendo incluso mayor que el dinero que nosotros aportamos.
La clave aquí es darle tiempo a nuestros proyectos y metas, trabajando todos los días por ellos, y con el paso del tiempo veremos multiplicado nuestro esfuerzo, dando resultados que nunca nos habríamos imaginado.
A partir de este pequeño ejemplo te invito a de ahora en adelante darte el tiempo de que las cosas vayan mejorando, siempre poniendo tu pequeño esfuerzo diario y con el paso del tiempo verás todo lo que lograste avanzar, un paso a la vez cada día. Al final el tiempo solo hace más evidente lo que hemos hecho a lo largo de los años, magnifica el resultado de nuestros hábitos diarios.
Enseñanza #3: Visión a largo plazo, sitúa tu meta para dirigirte hacia ella.
Finalmente el tiempo y la paciencia no habrían sido suficientes para Warren sin una visión clara de lo que quería, seguramente no fue fácil para él soportar la tentación de gastarse el dinero que iba consiguiendo con sus inversiones, tampoco fue fácil estudiar y adquirir el criterio necesario para escoger bien sus inversiones. Sin una meta clara todo esfuerzo tiene el riesgo de perderse.
Una vez tenemos la paciencia y estamos dispuestos a esperar el tiempo necesario para desarrollar una habilidad, el siguiente paso es definir una meta clara, esto puede ser tan sencillo como tender tu cama todos los días o tan grande como terminar una carrera universitaria, el límite lo pones tú. La clave está en no sólo definir una meta final clara, sino también cada pequeño paso que darás cada día para mejorar en eso que deseas y llegar a cumplir tus objetivos.
¡Manos a la obra!
Una vez teniendo toda esta información propone una meta para alcanzar, puede ser la que tú desees, lo más importante es definir un objetivo claro con sus pequeños pasos a tomar cada día, practicar pacientemente y darte el tiempo de mejorar, estoy seguro que en un par de meses e incluso menos verás un avance que no habías imaginado obtener.
Busca ayuda, apóyate en los que te rodean y cuando sientas que no vale la pena, recuerda la razón por la cual lo estás haciendo, siente la satisfacción que tendrás una vez domines el tema y sigue adelante.

